Texto: Guillem Ferran // El pasado 29 de Noviembre, en el impetuoso Círculo de Bellas Artes de Madrid, se reunieron las muestras de Artes visuales, Cómic, Ilustración y DiseÑo, junto con los circuitos de Música Injuve. Se presentaron en la sala Picasso como una de las muestras más representativas del nuevo talento español, con el soporte del Instituto de la Juventud, órgano del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Los premios de Diseño Injuve son de las pocas y apreciadas ayudas que se organizan a nivel nacional para patrocinar el trabajo y la trayectoria de diseñadores jóvenes. El premio es un soporte económico y mediático que facilita el paso de los participantes hacia la profesión. La exposición de Diseño Injuve empezó en el 2001 como concurso público y muestra nacional. Desde entonces han pasado por allí numerosos diseñadores como Ana Mir, Vasava, Jaime Hayon, Jordi Llopis, Jesús Verona, Alejandro Mingarro, Mercedes Jaén, Román Torre, Juanico, Héctor Serrano, Odosdesign, Paco Caballer, Luis Eslava y las revistas d(x)i y Neo2; que hoy siguen trabajando para aportar al diseño español el máximo de calidad, profesionalidad e impulso.Los premios de Diseño 2007 fueron otorgados a Attua Aparicio, Carmen Castañer y Guillem Ferran. Se expusieron piezas de Borja García, Andrés Jarabo, Blanca Nieto, Susane Probst, Virginia Sambade, Cristina Toledo y Sven Baumann. También se presentó el nuevo premio (Apoyo a la creación de proyectos), concedido a Romualdo Manuel Faura, Rubén García-Castro y María del Mar Hernández.
La exposición muestra diferentes obras y objetos de estos 13 diseñadores gráficos, de moda, industriales o de interiores. Las piezas danzan entre un espacio de cajas que separa el apartado de diseño de los demás. Durante la inauguración todo olía a una increíble profesionalidad, se veían sonrisas y caras de sorpresa. Los objetos no eran simples prototipos… respiraban, hacían reflexionar y contaban historias que nadie cuenta. La inauguración fue masiva y las monumentales escalinatas del Círculo se quedaron pequeñas. Desde el hall, *Minerva, la dehesa de las Bellas Artes, observaba platónica el espectáculo. Los asistentes intercambiaron críticas, copas, alguna que otra reflexión y mirada hacia un futuro esperanzador para el nuevo diseño. 


